Vacaciones deportivas de veranov

Vacaciones deportivas de verano

La idea surgió con un amigo hablando de las próximas vacaciones de verano, pensamos en lugares que nos gustaría visitar. Llegamos a la conclusión de que no solo necesitábamos alejarnos de la ruidosa ciudad para abrir nuestros sentidos a la naturaleza; sino también queríamos que nuestra experiencia incluyera cierta actividad física, algo así como un viaje de catarsis deportiva. Nos decidimos por el sur Argentino y el recorrido de los siete lagos, de esta forma podríamos hacer el famoso trayecto, disfrutar del paisaje y ejercitarnos, todo al mismo tiempo. Comenzaríamos en San Martín de los Andes, del Lago Lacar hasta Villa La Angostura. El primer paso consistía en definir el modo de llegada, sea en bus o en avión. Luego de averiguar en alguna que otra agencia de viajes, y comparar costos, optamos por sacar pasajes aéreos, no fue difícil tomar la decisión dado que no había grandes diferencias entre uno y otro, si bien los aéreos eran un poco más costosos, de esta forma nos estábamos ahorrando tiempo valioso de viaje. Las bicicletas, fieles compañeras, las mandamos por correo y las retiramos cuando llegamos.

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No puedo quejarme de la compañía, resultó todo mejor de lo esperado. Imprescindible chequear las bicicletas antes de salir, primero las ruedas de modo que resistan la primer mitad del trayecto. En cuanto a objetos de camping contar con una carpa, en mi caso eramos dos y la carpa para tres personas. Dividimos las partes entre ambos de tal modo que ninguno cargue la totalidad del peso. Equilibrar el equipaje a cada lado de la bici es esencial para que viajes cómodo. Un calentador te será útil para calentar agua y poder hacer tus propias comidas. Protector para el sol e insectos. En los primeros 15 kilómetros que se requiere más esfuerzo porque el camino va en subida. Una vez superados te toparas con el Arroyo Partido con agua dulce lista para ser bebida. Pero a no enfriarse la noche se acerca y todavía queda pasar el Lago Machonico hasta llegar al Lago Hermoso, donde pasamos la primer noche. A la mañana mucha fruta para recargar energías y poner el norte en el Nahuel Huapi una maravilla natural para admirar por horas, en el medio nos topamos con el Falkner y el Villarino, dos lagos espectaculares, donde hay campings llenos de jóvenes y por las noches espectaculares guitarreadas alrededor de un fogón. A esta altura no podía pedir más nada, sin embargo nos habíamos propuesto una meta y no era opción abandonarla. Por suerte nuestra ambición fue más grande que el confort, conocer el Lago Escondido fue alucinante y luego el Pichi Traful donde decidimos pasar la noche. Al día siguiente pasamos el día en un camping ubicado en el Espejo Chico. Conviene frenar a almorzar ya que el trecho del Correntoso es el mas difícil después del Lacar. Quizás la última prueba a superar antes de llegar a La Angostura, ver a metros un cartel en el camino con dos flechas, para un lado Argentina, para el otro Chile, esa fue la mayor satisfacción del viaje.

 

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